Bloque: 2. Sostenibilidad
El agua es un elemento imprescindible para la vida en general y para las actividades económicas en particular. El consumo doméstico, la agricultura de regadío, la producción de energía eléctrica, las industrias, el turismo, las actividades de ocio, requieren todas ellas aportaciones de agua con garantía y con la calidad adecuada.
Actualmente las reservas de agua están siendo utilizadas con gran intensidad, de forma que el consumo es mayor que su capacidad de recuperación o regeneración, por lo que este recurso, considerado en principio como renovable, empieza a perder esta consideración.
El aumento de la demanda de agua por el crecimiento de la población urbana y el desarrollo económico, la mayor preocupación medioambiental, la contaminación de las aguas, las incertidumbres impuestas por el cambio climático sobre la disponibilidad futura de los recursos y la consideración de aspectos como la equidad o el desarrollo sostenible complican sustancialmente la política del agua y abocan necesariamente a una gestión integral de los recursos hídricos.
La mejora de esta gestión requiere de una política específica por parte de la Administración de la Junta de Andalucía que aborde los desafíos actuales y futuros en materia de gestión del agua, incluida la contaminación hídrica, las inundaciones, la escasez y las sequías. En este ámbito, se requiere completar y modernizar los sistemas de abastecimiento urbano de agua para garantizar el suministro, mejorar la eficiencia, disminuyendo las fugas y completar los sistemas de depuración de aguas residuales urbanas, tanto para culminar los requisitos de la Directiva Marco del Agua, como para mejorar la calidad de las aguas continentales y litorales.
Es necesaria también una nueva ética del agua que tenga en cuenta la fragilidad del recurso y sepa hacer compatible la garantía de las demandas de todos los usos con el cuidado del medioambiente.
Por tanto, la gestión sostenible de los recursos hídricos será cada vez más relevante en Andalucía, dada la necesidad de adaptación y cumplimiento de la normativa europea y los nuevos escenarios de mayor demanda de agua.