Los niveles salariales, las condiciones laborales y los requisitos para acceder al crédito hipotecario han hecho que exista un considerable volumen de población que encuentra serias dificultades para acceder a una vivienda, especialmente en un contexto en el que se ha producido un ascenso de los precios de venta y, sobre todo, del alquiler.
Los colectivos más afectados son las personas jóvenes, aquellas en riesgo de exclusión social, las personas mayores o con discapacidad, las mujeres embarazadas sin recursos, las víctimas de violencia de género, las familias numerosas, las que se encuentren en riesgo de desahucio y los jóvenes extutelados por la Administración de la Junta de Andalucía.
La vivienda protegida de nueva construcción se ha venido situando en mínimos históricos desde mediados de 2018. Sin embargo, se han construido 15.644 viviendas libres en 2021, la cifra más alta en la última década, por lo que en los últimos tres años (2019-2021) el número de vivienda terminada ha ascendido hasta las 44.346 unidades, casi el doble de las viviendas terminadas en el trienio anterior (2016-2018), cuando se finalizaron 23.317 viviendas en Andalucía.
Las series relativas a las viviendas iniciadas, así como la información procedente de la Estadística Registral Inmobiliaria también muestran una recuperación de la producción de viviendas en Andalucía. En concreto, en 2021 se iniciaron en la Comunidad Autónoma un total de 21.963, lo que supone que en los últimos tres años han comenzado las obras para la realización de 57.043 viviendas, de las cuales 4.696 tenían la calificación de vivienda protegida.
Si se mantienen las tendencias recientes observadas en el mercado inmobiliario, la importancia relativa de la vivienda nueva aumentará, al tiempo que continuará la fuerte demanda exterior de la región. Esta situación supone una presión al alza en los precios de la vivienda libre, al margen del incremento en los costes de materiales y el transporte que se ha venido observando desde la segunda mitad de 2021.
El incremento de los precios de la vivienda en venta y en alquiler, unido a la reactivación del mercado de la vivienda libre, hace aún más necesaria la promoción de viviendas protegidas, tanto en venta como en alquiler, a un precio asequible para las familias con menos recursos y para los jóvenes y, en general, para quienes accedan a su primera vivienda. En Andalucía el precio de la vivienda protegida (1.130 euros m²), en el promedio del año 2021, es solo un 17,4% inferior al de la libre (1.367,5 euros m²), frente al 32,5% del nivel nacional (donde el precio de la vivienda libre es de 1.694,1 euros m², mientras el de la vivienda protegida se sitúa en 1.143,7 euros m²).
Según los datos del Observatorio de Vivienda y Suelo, del Ministerio, en Andalucía persisten problemas de vivienda, ya que es la región española con mayor número de ejecuciones hipotecarias (1.173 en el cuarto trimestre de 2021), siendo personas físicas los titulares de la mayoría de estas viviendas (998) frente a las personas jurídicas (175).
Un problema adicional es el incremento en los precios de venta y de alquiler, tanto en el conjunto nacional como en España, de acuerdo con la tendencia observada en los índices oficiales (como el Índice General de Precios, IGP, de venta de vivienda libre y el Índice de Precios del Consumo Armonizado, IPCA para alquiler, ambos elaborados por el INE). Estos repuntes afectan especialmente a los precios del alquiler, sobre todo en el centro de las ciudades, motivado, entre otros, por el auge de la vivienda turística y tienen una innegable repercusión sobre un importante grupo de la población que reside en viviendas en régimen de alquiler (en
Andalucía, el 20,6% de los hogares frente al 24,1% del conjunto de España).
Por último, con la información que proporciona la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV, correspondiente a 2020, último año disponible) hay que tener en cuenta que en Andalucía el 11,3% de los hogares se encuentran en régimen de alquiler a un precio inferior al de mercado o en viviendas cedidas. Esta proporción resulta más elevada en el espacio regional que en España (10,1%), si bien en Andalucía ha experimentado una disminución desde los niveles de 2015 (entonces era de casi el 15%).
En el mismo sentido, cabe hacer una valoración positiva del número de hogares que declaran sufrir determinados problemas en la vivienda y su entorno (falta de luz, ruido, contaminación, vandalismo, etc.), ya que en el balance del periodo para el que se dispone información se ha observado un generalizado descenso en la percepción de estos problemas. No obstante, con los resultados de la ECV para 2020, el porcentaje de los hogares que señalan deficiencias producidas por ruidos de vecinos o en el exterior (24%), así como falta de luz natural (12,5%) o delincuencia/vandalismo (18,2%) supera a la proporción de hogares con estos problemas en el conjunto nacional.