La planificación de los servicios y recursos sanitarios deben garantizar la equidad para el conjunto del territorio de Andalucía, con la mejora de unos servicios de salud cercanos, de calidad y orientados a las necesidades requeridas por la ciudadanía.
La magnitud, la diversidad y la frecuencia de los problemas de salud son factores que contribuyen al establecimiento de prioridades.
Cada vez es mayor el conocimiento que indica la existencia de desigualdades en materia de salud, determinadas éstas por factores como el género, la edad o el territorio en el que se vive. En este último ámbito, resulta necesario potenciar la estrategia de la Red Local de Acción en Salud (RELAS) con los ayuntamientos y diputaciones para hacer más extensivo y práctico el trabajo local en salud.
El sistema sanitario debe ser un mecanismo de integración social que reduzca estas desigualdades.
Aunque no se han encontrado patrones de desigualdad en el uso de servicios de hospitalización, urgencias, consumo de medicamentos, se observa un mayor acceso a los servicios preventivos, como salud bucodental, revisiones ginecológicas o pruebas de cribado del cáncer entre las personas con nivel educativo más alto y menor dificultad económica. En sentido contrario, los servicios básicos, como la consulta médica de Atención Primaria, son proporcionalmente más utilizados por las personas de menor nivel educativo. Estos hallazgos reflejan la relación entre el nivel educativo y/o clase social y la mejor salud y calidad de vida.
El proceso de envejecimiento afecta a las zonas con mayor índice de ruralidad por lo que quienes más ayuda pueden necesitar viven más lejos de los flujos de recursos sociales que existen para hacer frente a la dependencia. Esto requerirá la habilitación de dispositivos de protección social móviles y contingentes que permitan asegurar unos mínimos niveles de apoyo a la dependencia rural, garantizando la accesibilidad de los servicios.
Asimismo, determinados colectivos en circunstancias de vulnerabilidad social (por ejemplo, migrantes en situación administrativa irregular) pueden sufrir dificultades de acceso a los servicios de salud y requieren de actuaciones de acompañamiento, mediación y capacitación para el uso del sistema público sanitario en Andalucía.
Además, las nuevas estructuras familiares, con núcleos cada vez más pequeños, redes de parentesco más reducidas y la integración de la mujer en el mercado laboral implican también un importante cambio en la red de apoyo familiar.
Finalmente, se debe potenciar la investigación y la innovación en salud e incorporar el uso de las nuevas tecnologías para la atención sanitaria de la ciudadanía.