El desarrollo urbanístico y territorial de las ciudades y áreas metropolitanas tienen una especial repercusión sobre la movilidad de las ciudadanas y ciudadanos. Los nuevos desarrollos urbanísticos deben contemplar las necesidades de movilidad que generan, estableciendo como criterio reducir la movilidad obligada. Las infraestructuras y servicios de movilidad no planificadas no deben ser la solución a los problemas generados por desarrollos urbanísticos que no han contado con el análisis prospectivo de las necesidades de movilidad y transporte de la ciudadanía.
La política de transportes en Andalucía debe contribuir a facilitar la movilidad interurbana basándose en una necesaria planificación regional que integre la movilidad con otros planes sectoriales, como el de la vivienda, la planificación urbanística y territorial o con planes de competencia local (planes estratégicos de las ciudades, si los hubiera), ofreciendo soluciones desde el origen.
Dichos planes deben incorporar los objetivos marcados por la Unión Europea en su Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente y abordar aspectos operacionales, infraestructurales y de organización, además de afrontar las actuaciones con criterios de rentabilidad social, ambiental y económica.
Conocer cuáles son los patrones de desplazamiento de las personas y las causas de los mismos es fundamental para planificar correctamente las infraestructuras y los servicios. Para ello, se necesita utilizar las nuevas tecnologías derivadas del uso de móviles o de tecnología big-data, así como de modelos matemáticos de demanda de transporte para tener un mejor conocimiento de la movilidad de la ciudadanía. Aún siendo necesario mantener el anonimato de los datos que se obtengan, se deben analizar los hábitos y necesidades en sectores diferentes de la población, diferenciando por edades y género. Esta información permitiría planificar las infraestructuras y servicios de una forma más eficiente. Si bien existen unos estándares similares a otras regiones en la implantación de sistemas inteligentes de transporte (ITS), la penetración del uso de dichos sistemas y la calidad del servicio ofrecido a través de los mismos es una necesidad creciente.
Por último, para hacer la movilidad urbana más sostenible, la planificación en materia de movilidad y de calidad del aire deben aunar esfuerzos, y en especial establecer la coordinación necesaria para que las medidas sobre movilidad en ambos tipos de planes, estén alineadas.