Para continuar impulsando ese mayor protagonismo de las energías renovables y que el sistema energético evolucione hacia un modelo descarbonizado, desde la administración se deben realizar acciones de divulgación, formación e información para la reducción de la demanda energética a través de una mayor eficiencia y mejor uso de la energía y para que tanto la producción como el consumo dependan cada vez más de las energías renovables.
Es necesaria la sensibilización y capacitación de la sociedad (ciudadanía, empresas y administraciones) para habilitarla en la toma decisiones de consumo energéticas adecuadas. Para ello, es preciso reforzar las actuaciones encaminadas a inducir cambios de hábitos y actitudes de consumo, forjando una conciencia colectiva de buen uso de la energía, fomentando aquellas que conlleven un alto impacto social y mostrando a la ciudadanía las posibilidades de mejora energética que tiene a su disposición. Se necesita impulsar un cambio que ayude a abordar la transición energética en Andalucía, mediante la difusión de la importancia de adoptar medidas de ahorro, eficiencia y uso de energías renovables y las ventajas de un uso más racional, responsable y eficiente de la energía, dando a conocer los beneficios de consolidar un sistema de generación propio de energía verde, respetuosa con el medio ambiente y generadora de empleo. Se debe además ofrecer y acercar soluciones de ahorro y eficiencia energética y de acceso a energía de origen renovable a un precio asequible, sea a través de una red convencional, de instalaciones propias en autoconsumo o mediante nuevas estructuras de generación y consumo compartidas, en particular a través de las Comunidades de Energía. Además, se debe optimizar la información sobre los diferentes instrumentos normativos, de financiación y asesoramiento puestos en marcha por la Administración de la Junta de Andalucía para ayudar a la sociedad en el camino hacia la sostenibilidad energética.
En lo que respecta a la empresa, el sector energético actual, que lleva años evolucionando por la penetración de las energías renovables, se está transformando en otro mucho más atomizado, con la participación de un mayor número de empresas y con la aparición de nuevas actividades en el sector. El sector energético, las empresas y sus profesionales deben afrontar el reto de adaptarse y crecer basado en la formación.
La rápida evolución tecnológica y la digitalización, como es el ejemplo del autoconsumo, la gestión energética, la domótica, la ecoconstrucción, la irrupción de los vehículos eléctricos o la aparición en el mercado de nuevos vectores energéticos como el hidrógeno, hacen necesaria una adaptación de la capacitación profesional y el reciclaje de los profesionales de las empresas andaluzas como herramienta para el mantenimiento y crecimiento del empleo local en base a la actividad relacionada con los nuevos servicios energéticos.