B - Dependencia energética y transición a las renovables
0202: Promover la transición energética
B - Dependencia energética y transición a las renovables
Una forma de evaluar a lo largo del tiempo la solidez del sistema energético en un espacio económico resulta de analizar la trayectoria de la tasa de dependencia energética, tasa que en Andalucía ha venido mostrando un progresivo y favorable perfil descendente desde hace una década. Sin embargo, aunque se han acortado las distancias con respecto a los promedios nacional y europeo, lo cierto es que la brecha persiste y que el grado de dependencia energética exterior es mayor en Andalucía (78,2 % en 2020) que en España y en el conjunto de la UE-27 (67,9% y 57,5%, respectivamente), lo que hace más vulnerable a la economía regional.
Esta situación se traduce en unas necesidades muy elevadas de importación de productos energéticos que repercuten negativamente en nuestra balanza comercial. De este modo, resulta evidente la necesidad de apostar por fuentes de energía renovables (eólica, solar, biomasa o biocarburantes, entre otras), tanto en la producción como en el consumo en Andalucía.
Andalucía consume como principal fuente de energía el petróleo. En 2019 el consumo total de esta fuente de energía se elevó a 8.504,3 ktep, el 44,5 % del total del consumo interior bruto. En el periodo 2005-2019 han tomado relevancia otras fuentes energéticas como el gas natural y las energías renovables en detrimento del consumo de carbón y derivados de petróleo. Esto se ha debido a una mayor participación de las primeras en la generación eléctrica y la reducción de la demanda del transporte, entre otros. El consumo de gas, en 2019, es la segunda fuente energética de mayor demanda con un consumo de 5.625,8 ktep.
Por tanto, Andalucía ha evolucionado desde un sistema centralizado de generación basado en combustibles fósiles a otro más eficiente conformado, en mayor medida, por una generación más distribuida que aprovecha los recursos autóctonos renovables. Pero todavía queda mucho por hacer para conseguir el nuevo modelo energético neutro en carbono que propugna la Unión Europea para 2050, al que todos debemos contribuir.
Las energías renovables han ido ganando protagonismo en la matriz de demanda de energía de Andalucía, pasando de suponer un 5% del consumo primario de energía, excluyendo usos no energéticos en 2006 (año de menor aporte renovable) al 21% en 2019. Además, se ha reducido de forma drástica la demanda de carbón, suponiendo solo el 3,9% del total del consumo energético de la comunidad.
Este proceso de transición y adaptación a nuevas fuentes de energía se está acelerando en Andalucía con el cierre de las centrales térmicas de Carboneras (Almería), Puente Nuevo-Valle del Guadiato (Córdoba) y Los Barrios (Cádiz). De este modo, nuestra Comunidad Autónoma afronta el reto de impulsar la generación de alternativas económicas que compensen el cese de actividad de las mencionadas plantas de generación de energía eléctrica y de explotaciones mineras de carbón.
Este adaptación se enmarca en el contexto de las actuaciones previstas en la Estrategia de Transición Justa del Gobierno de España, que tiene como principal objetivo maximizar las oportunidades de empleo y minimizar los impactos negativos de la transición hacia un modelo de desarrollo bajo en carbono, encontrándose apoyada en el Fondo de Transición Justa, el instrumento financiero dentro de la política de cohesión diseñado para ayudar a los territorios más afectados por dicho proceso de transición a la neutralidad climática.
La mayor parte del crecimiento de la energía renovable mundial se ha producido en el sector de la electricidad, debido a la rápida expansión de la energía eólica y solar, que ha sido posible gracias al apoyo sostenido de las políticas y la significativa reducción de los costes en la última década, especialmente de los paneles solares. Mientras, el uso de la energía renovable en la calefacción y el transporte se está quedando rezagado.
La progresiva sustitución de las fuentes de energía convencionales (agotables y contaminantes), por fuentes de energía renovables (no agotables o con una capacidad de regeneración tal a corto plazo que permite su utilización en el tiempo de manera predecible, y mucho menos contaminantes) es un componente ineludible de este proceso de cambio de sistema energético.
Andalucía es rica en fuentes de energía renovables. Puede ser, por tanto, un territorio idóneo para realizar la transformación del modelo energético acordada en la Unión Europea. A modo de ejemplo, el desarrollo de la cadena de valor del hidrógeno renovable se presenta como una oportunidad para la región. No obstante, se debe estar atentos a la tendencia de concentración en grandes multinacionales de la instalación de parques energéticos.
La generación de energías renovables requiere de la existencia del recurso (sol, aire, agua, entre otras) y del acceso a una tecnología, equipos y sistemas que para su fabricación necesitan de diversas sustancias minerales, consideradas críticas y fundamentales.
La independencia energética depende en buena parte de la capacidad de acceso o de fabricación de los equipos y tecnologías necesarios, a partir de los recursos minerales de que dispone nuestra región.
La transición verde y digital pasa tanto por una mayor utilización de las fuentes de energía renovables como por la utilización de nuevas tecnologías muy demandantes de determinadas sustancias minerales, consideradas críticas y fundamentales, que son aportadas por la industria extractiva.
Otro factor que incide en la independencia energética es el acceso o fabricación de los sistemas de almacenamiento de energía (baterías) utilizando los recursos minerales del territorio, fundamentales para compensar la falta de disponibilidad de la energía renovable debida a factores climáticos.
Por otro lado, los graves efectos de las fluctuaciones en los precios de la energía, como las observadas desde la segunda mitad de 2021, podrían aminorarse, en parte, mediante el aprovechamiento de las posibilidades de almacenamiento estratégico subterráneo de hidrocarburos o hidrógeno en el territorio de Andalucía, que haga al sistema más robusto.
En definitiva, resulta necesario fomentar el incremento del uso de fuentes de energía renovables, la disminución de la dependencia de los derivados de petróleo y la mejora al acceso a unos servicios energéticos asequibles y de calidad, que incrementen la calidad de vida de la población y la competitividad de las empresas.
Andalucía se fija como objetivo aportar, a partir de fuentes de energía renovables, al menos el 42% del consumo de energía final bruta en 2030, de acuerdo con el PAAC.
Dependencia Energética
Fuente: Agencia Andaluza de la Energía (Estadística energética de Andalucía) y Eurostat (Europe 2020 Indicators). Unidad: Importaciones netas dividido por la suma del consu
Evolución del consumo de energía primaria por fuentes en Andalucía (ktep).
Fuente: Agencia Andaluza de la Energía.
Evolución de la estructura del consumo de energía primaria por fuentes. Andalucía
Fuente: Agencia Andaluza de la Energía. Nota: Incluyendo usos no energéticos.
Evolución de la potencia renovable instalada en Andalucía
Fuente: Agencia Andaluza de la Energía. Unidad: MW.
Principales disposiciones aprobadas
Consejería
Número
Importe
1400 - Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural