0106: Incrementar la capacitación del capital humano
A - La dotación de capital humano
La situación del capital humano, entendiendo por éste la “dotación de habilidades y capacidades que residen en las personas para un uso productivo” puede aproximarse a través de indicadores complejos que miden el conjunto de conocimientos adquiridos por los individuos, así como su capacidad para adquirir y aplicar en el futuro nuevos conocimientos, es decir, se tienen en cuenta datos sobre la formación académica (nivel educativo) y también otros que miden su potencial laboral.
En este sentido, el Índice de Capital Humano que calcula el Banco Mundial clasifica a España en un lugar poco aventajado respecto a otros países de nuestro entorno. En este ranking, que encabezan países como Singapur, Hong Kong, Japón, Corea del Sur y Canadá, la mayor parte de los europeos, Finlandia, Suecia, Irlanda, Países Bajos, Reino Unido y Estonia, así como Portugal, Francia, Bélgica, o Polonia, entre otros, están por delante de España, infiriéndose por su metodología que el valor de este índice (que no se calcula por regiones) sería más bajo en Andalucía que en el promedio nacional.
Otras aproximaciones a la medición de capital humano para las regiones españolas –como la realizada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) en colaboración con la Fundación Bancaja–, también consideran que el valor de este factor no depende solo de la educación reglada recibida por las personas, sino también de la formación no reglada, que permite la cualificación o recualificación de las personas trabajadoras, así como del aprendizaje adquirido a lo largo de la vida laboral, es decir, del acumulado a través de la experiencia. Los resultados de esta medición aproximan que el valor del capital humano per cápita de la población activa en Andalucía resulta inferior al de España y al de la mayoría de las CC.AA. españolas, estando también por debajo el valor de este índice para la población en edad de trabajar y para la población ocupada.
Adicionalmente, puede inferirse que la fuerza laboral en Andalucía no presenta un índice de habilidades o competencias elevado, atendiendo a la clasificación del European Skills Index (ESI) que calcula el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop) por países, y que en 2020 sitúa a España como el antepenúltimo país europeo (solo por delante de Italia y Grecia) con un sistema de competencias adecuado para su población activa.
Esta posición poco competitiva es consecuencia de la falta de coincidencia entre una fuerza de trabajo potencial adecuadamente cualificada (oferta de trabajo) con las necesidades requeridas por las empresas (demanda de trabajo). La primera se explica por el desarrollo de habilidades (educación, formación y aprendizaje permanente), así como por la activación o participación de las personas trabajadoras en el mercado de trabajo. Mientras, la demanda viene determinada por la naturaleza y escala de la actividad económica, su estructura productiva y la estrategia empresarial. Dado el desequilibrio que se observa en la interacción entre la oferta y la demanda de habilidades en Andalucía puede decirse que el grado de adecuación de las competencias (ESI) resulta bastante bajo e inferior incluso al promedio español.
Esta inadecuación se percibe en la diferente distribución de la población adulta, atendiendo al nivel de formación, en comparación con la mayoría de los países de nuestro entorno. Así, Andalucía concentra una elevada proporción de personas en edad de trabajar (de 25 a 64 años) con un nivel de estudios bajo –igual o inferior a la enseñanza obligatoria–, mientras la proporción de personas con un nivel intermedio, como la formación secundaria de segunda etapa, resulta significativamente más reducida, especialmente en comparación con la UE (21% frente al 46,8%, respectivamente). Por el contrario, las diferencias en el porcentaje de población con estudios superiores no son relevantes.
El desequilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo en Andalucía resulta mucho más destacado que en el resto de países de nuestro entorno, y que, respecto de la media nacional, con niveles de paro mucho más elevados para todos los niveles de formación, llegando a ser más del triple que en el promedio de la UE para la población con estudios superiores (16,2% en Andalucía frente al 4,6% europeo). De este modo, se evidencia que esta falta de equilibrio en la región es un rasgo estructural, característico de Andalucía, que afecta a todos los grupos de los distintos niveles formativos, aunque los segmentos de población más formados tiendan a sufrir menores tasas de paro.
Por otra parte, el Informe sobre “el futuro del empleo 2020” del Foro Económico Mundial (WEF) prevé que el cambio tecnológico desplazará la demanda de una variedad de habilidades en el mercado laboral, y se impulsará un nuevo conjunto de habilidades básicas como el pensamiento analítico, la creatividad y el pensamiento crítico, así como habilidades en el uso y diseño de tecnologías (“habilidades digitales”). La falta de competencias digitales adecuadas no solo obstaculiza la difusión de las TIC, sino que también agrava el riesgo de pérdida de puestos de trabajo relacionados con la automatización. Se estima que, en el promedio de la OCDE, al menos el 14% de los empleos tienen “alto riesgo” de automatización y el 32% tienen “riesgo significativo” de automatizarse. Estos riesgos asociados a la pérdida de empleos (tradicionales) se estiman más elevados en el caso de España donde se hace más necesario adquirir nuevas capacidades que permitan acceder a las personas trabajadoras a nuevos empleos.
Adicionalmente, en el contexto generado por la pandemia, el Cedefop señala que la digitalización y la tendencia al teletrabajo están impulsando la demanda de las empresas de personas con habilidades relacionadas con las TIC, no solo en profesiones directamente relacionadas con estas tecnologías de la información, también en otras que antes no estaban digitalizadas.
Índice de capital humano. Ranking por países
Fuente: Índice de capital humano, Sept. 2020. Banco Mundial. Nota: valor de 0 a 1.
Valor per cápita del capital humano de la población activa por CC.AA. españolas
Fuente: IVIE, “El capital humano en España”. Base de datos (último año 2013). Nota: En personas trabajadoras equivalente: hombre menor de 20 años sin estudios o con primarios incompletos.
Índice europeo de competencias. Comparativa por países
Fuente: Índice europeo de competencias (2020), Cedefop. Nota: valor del índice entre 0 y 100.